viernes, 15 de mayo de 2015

Con el hombro vendado, Contador parte

Rodeado de tremenda expectación, según puede colegirse de los tuits de decenas de periodistas allí presentes, y vestido de rosa Alberto Contador se ha presentado a las nueve de la mañana en Grosseto a la salida de la séptima etapa del Giro de Italia, que comenzó a las 10.25. El patrón de la carrera, que el jueves sufrió una espectacular caída en el sprint de la sexta etapa, no ha hecho declaraciones, pero ha tuiteado: “En una hora estaré en la salida de la etapa. Me han protegido el hombro y espero que no se salga de nuevo. Será un día duro de 264 kilómetros”.
Serán casi siete horas sobre la bicicleta (o más: el viento sopla del sur fuerte, de cara al descenso del pelotón desde Toscana hasta Fiuggi, a la altura de Roma), que en las condiciones en las que se encuentra el ciclista español tras la caída pueden ser una tortura. La ecografía y la radiografía que le practicaron a la llegada de la etapa descartaron una fractura en la clavícula izquierda, la parte más dolorida del cuerpo del corredor, quien, como se observa en multitud de grabaciones que circulan de la caída, se levantó tranquilamente y agarró la bici con las dos manos para montarse y terminar la etapa aparentemente sin más dolor que el moral por haberse caído. “Sufre una dislocación leve con dolor leve”, se leía en el parte médico, pero Contador, con su propia voz, concretó que el problema fue que se salió el hombro un par de veces.

Vero Boquete se ha convertido en la primera futbolista española en conquistar la Champions. El Frankfurt batió 2-1 al PSG con el gol de la victoria en el minuto 91, conquistó en Berlín su cuarto título continental y encumbró a la gallega, a la que con 28 años ya le quedan pocas puertas por abrir.
La final se decidió en ese tiempo reservado para los dramas. Sasic adelantó al Frankfurt a la media hora de juego y el PSG aprovechó un arreón aislado para igualar el encuentro. Las tablas se alargaron hasta el 91, cuando el duelo se encaminaba a la prórroga. Entonces, Islacker cazó un balón botando dentro del área y, prácticamente sin oposición, disparó con el exterior el gol que valió el título.
Prieto abrió el camino que ahora ha seguido Vero Boquete. Tras pasar por equipos como el Atlético o el Levante se convirtió en la primera futbolista en hacer las maletas en busca de un buen contrato profesional. El destino fue Japón, donde jugó un año y medio. “Lo que hace Boquete ahora lo hice yo en Japón”, recuerda. “Fue un bombazo. Me fui a ganar dinero y a disfrutar de ser profesional. Llevé la banderita”, añade.
Ahora a Vero solo le queda el reto del Mundial de Canadá, al que la selección llega como novata. La gallega, capitana del conjunto que dirige Quereda, es la líder indiscutible del equipo. Un grupo que tendrá que compensar su falta de físico y experiencia con el talento individual. Lo mismo que ha hecho Boquete en la Bundesliga y en la Champions, donde se ha sentado en un trono inédito para el fútbol femenino español.

Cuatro trampas y un recordatorio

Aquel momento que parecía tan lejano hace un año en Estambul, mientras los jugadores del Maccabi celebraban su inesperado título, finalmente ha llegado. El Madrid tiene una nueva oportunidad de coronarse como el mejor equipo europeo y el ya toca corre por boca de todos. Pero como esto del deporte no es una ciencia sino un juego, nunca está asegurado el premio. Y menos en una edición como esta, donde las trampas son numerosas.
La primera se encuentra en la equivocada creencia de que al jugarse en Madrid, las posibilidades aumentan. Ni la historia ni la lógica apuntan hacia esa dirección. Como bien dijo Pablo Laso, la ventaja se acaba en que saben mejor que sus contrarios cómo se va al pabellón. Porque el escenario, siendo el mismo, lucirá diferente, lo que hemos visto más de una vez que desconcierta a los supuestos locales. Incluso dándose por posible que en una hipotética final se alcance una buena mayoría, la presión que trae consigo la ilusión equilibra ventajas y peligros. 
La segunda está en el pasado, en esas dos finales consecutivas perdidas cuyo recuerdo debería dejarse en la caja fuerte de un banco. Tarea esta prácticamente imposible, por lo que su carga psicológica puede añadir en determinados momentos peso a la mochila.
La tercera trampa se llama Obradovic. Menudo pájaro el serbio, que no para de sonreír y mostrar su admiración por Madrid y por el Madrid. Si no le conociésemos, podríamos pensar que viene simplemente a pasarlo bien en una ciudad donde guarda amigos y recibe halagos. Pero llegada la hora del partido, su joven Fenerbahçe es un hueso duro de roer. Por sus jugadores y por el aura de milagrero que acompaña al entrenador más laureado de este torneo.

Tres operaciones y cero garantías para Pedrosa en Le Mans

Pensó que aquella podría ser su última carrera de MotoGP. Estaba en Losail, era de noche, y en cuanto se bajó de la moto supo que tenía que tomar medidas. No podía estar otro año igual. Aunque nadie lo sabía (porque él no había dicho ni pío) se había pasado prácticamente toda la temporada 2014 corriendo con molestias en el brazo, con esa terrible sensación que deja el síndrome compartimental –el sobreesfuerzo en carrera comprime los nervios del antebrazo y afecta a la circulación, lo que provoca que el piloto pierda fuerza en la mano–, y al comprobar que la dolencia volvía a aparecer dijo basta. Poco importaba que fuera la primera carrera del año. “Pensé que igual no volvía a correr. Cuando dije, después de la carrera en Qatar, que paraba porque iba a buscar una solución fue porque ya había estado buscándola hasta entonces (todo el invierno) y no había sido fácil”, relataba este jueves, de nuevo en los circuitos. Y tras una tercera operación en el antebrazo derecho. Vuelve a Le Mans para correr. Y para probarse. Todavía no piensa en ganar, ni en el Mundial. Tiene, dice, cero garantías de que el arreglo dé el resultado esperado.
“Que la operación haya ido bien no significa que esté al 100% ni que el éxito esté garantizado”, añade. Y lo explica, pues, aunque según el doctor la operación fue perfectamente, él no se fía: “Será la moto la que me diga cómo ha ido realmente. Y no lo sabré hasta dentro de un par de carreras. No podré sacar conclusiones el domingo porque todavía no estaré en perfectas condiciones físicas para rodar al límite”.
Le Mans, un circuito que no es ni el más fácil, ni el más duro para su antebrazo –presenta tres frenadas fuertes, pero no es tan exigente físicamente como lo fueron Qatar o Jerez– será el escenario de su regreso. Como lo fue el año pasado, aunque entonces llegó recién operado. “Y así me fue el año...”, recuerda. Esta vez, ha dejado pasar más de cinco semanas. “Pensé que volver a hacer otra vez lo mismo no era inteligente. Por lo que respecta a la técnica sé que puedo ir más rápido de lo que lo hice en 2014”.

La muerte de un jugador en el estadio paraliza el fútbol en Argentina

Emanuel Ortega, defensa de 21 años del San Martín, de la localidad bonarense de Burzaco, intentaba dominar el balón por la banda. Un atacante rival, Alexis Valenzuela, del Juventud Unida, otro club de la periferia de Buenos Aires que compite en la Primera C (cuarta división de Argentina), corría para llegar primero. Ortega alcanzó a tocar la pelota y enviarla afuera, pero aquel esfuerzo le costó la vida. Apenas la desvió, Valenzuela lo llevó por delante. El futbolista del San Martín se fue contra la pared de su estadio, a solo un metro de distancia de la línea del campo. Ortega sufrió una doble fractura de cráneo. Era el pasado día 4 y este jueves acabó muriendo.
 El presidente de la AFA también reflexionó del asunto de la infraestructura de los campos. “No es el momento de organizar reuniones, pero hay que sacar conclusiones de todo hecho fatal, para evitar estas cosas o minimizar las posibilidades siempre que sea posible”, opinó Segura.
En las redes sociales, mientras tanto, se propagó un mensaje que Ortega había escrito en 2012 en Facebook. Allí contaba que daría la vida por el fútbol. “Capaz (quizás) no llegue a jugar profesionalmente al fútbol”, contaba este jugador de cuarta división, en la que los jugadores cobran un salario básico de 700 euros mensuales. “O capaz sí, pero amateurmente. Cuando voy a cada pelota, voy a morir. Cuando mis piernas dicen ‘basta’, mi corazón dice: ‘Seguí’. A diferencia de los profesionales, cuando se me rompen los 'botines', no los cambio, paso noches arreglándolos, pegándolos, para poder seguir jugando, porque es lo que amo. El fútbol es mi vida, no solo un pasatiempo, es el que me hace olvidar todo y por el que daría mi vida. El día en que no pueda jugar más ahí termina mi vida”.

Boca-River, del fútbol a la guerra química

Todo el mundo sabía que iba a pasar algo. El tercer Boca River en dos semanas, el partido de vuelta de los octavos de la Copa Libertadores, el definitivo, no podía ser un partido normal. Pero nadie imaginó que llegaría tan lejos.
El partido del año en Argentina se suspendió porque un tipo encapuchado logró introducir gas lacrimógeno en la manga que en teoría debía proteger la salida de River a uno de los campos más peligrosos del mundo.
Durante más de una hora se intentó de todo para volver a jugar, pero varios futbolistas de River seguían con los ojos rojos y muy afectados. El partido se suspendió pero buena parte de la hinchada de Boca no quería irse del campo de ninguna manera. Se quedaban para abuchear a River, para tirarle de todo. Después de una hora, al policía intentó sacar a River. Imposible.
El árbitro argentino Darío Herrera anunció la suspensión del encuentro pero no añadió detalles sobre la suerte del encuentro que decidirá un clasificado para la fase de cuartos de final contra el Cruzeiro brasileño.
River salió del partido entre una lluvia de botellas. Boca salió entre aplausos y los jugadores, a su vez, aplaudían a la grada.
Boca River

Con el hombro vendado, Contador parte

Rodeado de tremenda expectación, según puede colegirse de los tuits de decenas de periodistas allí presentes, y vestido de rosa Alberto Contador se ha presentado a las nueve de la mañana en Grosseto a la salida de la séptima etapa del Giro de Italia, que comenzó a las 10.25. El patrón de la carrera, que el jueves sufrió una espectacular caída en el sprint de la sexta etapa, no ha hecho declaraciones, pero ha tuiteado: “En una hora estaré en la salida de la etapa. Me han protegido el hombro y espero que no se salga de nuevo. Será un día duro de 264 kilómetros”.
 la parte más dolorida del cuerpo del corredor, quien, como se observa en multitud de grabaciones que circulan de la caída, se levantó tranquilamente y agarró la bici con las dos manos para montarse y terminar la etapa aparentemente sin más dolor que el moral por haberse caído. “Sufre una dislocación leve con dolor leve”, se leía en el parte médico, pero Contador, con su propia voz, concretó que el problema fue que se salió el hombro un par de veces.
“El peligro está presente las tres semanas”, declaró Rigo Urán, el ciclista colombiano, quien también se vio envuelto en la caída masiva que le costó la retirada con el húmero fracturado al sprinter Daniele Colli. Esta verdad ya la conoce Contador, pero tendrá tiempo de rumiarla durante la etapa más larga del Giro, en vísperas de la subida a Campitello Matese, el segundo final en alto de la carrera.